Naturaleza Gente Cultura
Río Nilahue, Riñinahue, Región de los Ríos. Evelyne Vásquez (a la derecha) y Raquel Hernández, del Camping Saltos del Nilahue, recorren la ribera del río recogiendo basura dos veces al día. Nota: Este artículo fue escrito con anterioridad a la erupción del cordón Caulle, que ha contaminado el río Nilahue -que da origen al salto- convirtiéndolo en un espeso torrente de textura achocolatada y con 45 grados de temperatura. Evelyne está monitoreando la situación y nos mantendrá informados sobre lo que está sucediendo. Hace unos once años el río Nilahue, Región de los Lagos, sufrió un golpe bajo. Los saltos de agua que exhibía orgulloso en el sector Saltos del Nilahue, tanto como la vegetación nativa que lo cobijaba, fue atacado sin misericordia por un par de “seres humanos”. Eran dueños de una parcela ubicada a la izquierda del río, quienes, con el propósito de construir un mirador hacia los saltos y abrir un camino de bajada al lecho del río donde esperaban construir un camping junto a la cascada, arrasó con árboles ―robles, coigües, canelos, avellanos― y de paso eliminó matas de copihue, michai, murta, mosqueta, chilcos, colas de zorros, entre otros arbustos. Y sucedió que un día, para sorpresa de los habitantes del lugar, toda la barranca que estaba siendo manipulada por los hombres, se vino abajo estruendosamente, dejando un gran espacio vacío en el paisaje y el salto de agua reducido a la mitad. La pared de tierra y rocas, un corte a pique de 60 metros, se mantenía firme y permitía la existencia del bosque en la superficie, gracias a las raíces de los árboles y arbustos. En consecuencia el terreno afectado dio inicio a un proceso de erosión impredecible. Nuestros vecinos querían una mejor vista hacia los saltos y ganar así mayor cantidad de visitantes a su predio. Si nosotros hubiéramos seguido su ejemplo en nuestro lado del salto, muy pronto nos hubiera pasado lo mismo. La vegetación que rodea el salto es una barrera natural contra la erosión, por eso nosotros la cuidamos y reforestamos permanentemente. Sabemos de su importancia por haber visto el comportamiento del río durante más de 30 años viviendo en el lugar. Por esta razón no construimos un mirador sino un sendero para bajar al río, sin cortar ni una rama. Aprovechamos una especie de escalinata de hoyos y raíces, que se formó en el risco, escarbados por esteritos que saltan risco abajo durante las intensas lluvias del invierno.
Hoy, la parcela de nuestro vecino está en venta. Ellos saben que el lugar se está cayendo a pedazos debido a la corta de los árboles e intentan deshacerse de él lo antes posible. Haber visto este lamentable acontecimiento sucediendo frente a nuestros ojos, nos dejó clarísima la importancia de la vegetación. Fue como una ayuda, como una enseñanza que no esperábamos. Este hecho despertó, en gran manera, nuestro interés por el ecoturismo que es el perfil de nuestro camping. Ahora estamos conscientes que nuestra presencia en este lugar, tanto como las actividades que realizan nuestros visitantes, producen un impacto en la naturaleza. Por esto estamos permanentemente buscando alternativas que nos permitan realizar nuestras actividades y servicios de manera sustentable. Es también por esta razón que tratamos de minimizar ese impacto, realizando cosas tan simples como recolectar la basura en los alrededores, especialmente en la ribera del río dos veces al día, reforestando las áreas más expuestas a la erosión, como, por ejemplo, el senderito que baja a los saltos y sobre todo no tocar los árboles. Nuestra idea es que Saltos del Nilahue sea efectivamente un lugar de descanso y relajación dedicado al ecoturismo. Que permita a nuestros visitantes recorrer con tranquilidad los alrededores y estar en contacto con la naturaleza. -------------------------------------------------

Editorial Chile Real

www.chilereal.cl - Copyright © 2018 by José Armando Araneda Sáez, Editor. Santiago, Chile. Ilustraciones, dibujos y fotografías de Chile Real, en caso contrario se indica la fuente. Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin previa autorización del editor.

99 251 3964
Santiago, Chile.